¿Seríais capaces de cometer un crimen?

Holiii, lectores,

¿Qué tal estáis?

Hoy vengo a hablaros un poco de la psicología social, un tema que me interesa un montonazo.

Tengo una pregunta para vosotros. ¿Pensáis que los humanos somos malos por naturaleza, o buenos?

Esta cuestión es uno de los mayores debates filosóficos más antiguos. Filósofos como Hobbes argumentaban que el hombre es egoísta y agresivo por naturaleza, mientras que Rousseau sostenía que es bueno y la sociedad lo corrompe.

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Para hablaros sobre esta cuestión, os voy a contar sobre un famosíiisimo experimento que condujo el psicólogo americano Stanley Milgram. Ya hablo sobre él en mi anterior blog sobre el fenómeno de los seis grados de separación (id a verlo que es muuy interesante (: ). Para un poquito de contexto de este psicólogo, estudió ciencias políticas y se interesó por la psicología social. Cuando quiso estudiarla no le dejaron porque antes debía haber estudiado psicología, pero finalmente, tras unos cursos en psicología, fue admitido en la Universidad de Harvard. Milgram era hijo de inmigrantes judíos que huyeron a Estados Unidos para escapar del Holocausto.

¿Serías capaz de cometer un crimen? ¿Puede cualquier ser humano cometer los más atroces crímenes contra la humanidad solo por obediencia a la autoridad?

Esta pregunta la quiso responder Milgram en su experimento más famoso, el Experimento de Milgram (muy original el nombre, ¿cierto?). Este experimento, el cual es un poco turbio, tenía el objetivo de responder a la pregunta que os he formulado antes. La cuestión ha estado en la mente de miles de psicólogos y académicos, sobre todo tras presenciar atrocidades como el Holocausto.

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Su experimento comenzó tras el Juicio de Eichmann a principios de la década de los 60. Adolf Eichmann fue uno de los principales perpetradores del Holocausto, quien huyó a Argentina tras la muerte de Hitler y vivió bajo una identidad falsa. Lo curioso de su juicio, aunque la sentencia final fue condena de muerte, fue que basó TOOODA su argumentación en que simplemente obedecía órdenes, no actuaba por voluntad propia.


De este juicio salió el famoso concepto de Hannah Arendt, "banalidad del mal", es decir, que las personas no se preocupan de las consecuencias de sus actos, solo de seguir las normas.

¿Hasta qué punto es correcto hacer algo "malo" solo porque son órdenes? ¿Hasta qué punto una persona corriente está dispuesta a obedecer a una autoridad, incluso si eso implica dañar a otra persona?

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Siguiendo con el experimento, os explico cómo funcionó. Milgram se dedicó, las semanas anteriores, a buscar a personas que estén dispuestas a participar en un experimento sobre memoria. Allí se le asignaba el papel de “profesor”, mientras que el otro participante (que en realidad era un actor) hacía de “alumno”. A continuación, el profesor debía leerle una lista de palabras y, cada vez que el alumno fallaba, tenía que aplicarle una descarga eléctrica aumentando poco a poco la intensidad. Aunque las descargas no eran reales, el participante no lo sabía y pensaba que sí estaba haciendo daño. Además, cuando dudaba o quería parar, el investigador, que representaba la autoridad, le insistía en que continuara. De este modo, Milgram observaba hasta qué punto una persona corriente obedecía órdenes incluso cuando se sentía incómoda.

Cabe recalcar que pagaban a los "profesores" por participar, incluso después de lo que pudiera pasar. Esto es importante porque los participantes no estaban obligados a quedarse, podían irse en cualquier momento. Lo que asombra mucho es que ninguno de los participantes se fue antes de llegar a las descargas de 300 voltios (aclarar que a partir de 200 voltios se considera muy peligroso).

Los resultados de este experimento fueron bastante inquietantes. Milgram comprobó que una mayoría de los participantes obedecía hasta el final: aproximadamente el 65% llegó a aplicar la descarga máxima (450 voltios), a pesar de que creían que podían estar causando un daño grave.

Además, muchos participantes mostraban nerviosismo, dudas o incluso angustia (sudaban, temblaban o protestaban), pero aun así continuaban cuando el investigador se lo pedía. Solo una parte se negaba a seguir antes de llegar al final.

A partir de estos datos, Milgram concluyó que la obediencia a la autoridad puede ser muy fuerte, hasta el punto de que personas normales pueden hacer cosas que van en contra de sus valores si alguien con autoridad se lo ordena.

Esto aplicado a la educación y en niños pequeños, me produce sentimientos confrontados. 

En primer lugar, la obediencia es necesaria para la jerarquía social, para poder dar clase, para tener autoridad. Sin embargo, si los niños aprenden desde pequeños a obedecer sin cuestionar, pueden desarrollar más fácilmente conductas de conformidad automática, de no pensar y solo actuar. Los niños tienden a obedecer a la autoridad incluso cuando algo no les parece bien, por lo que nosotros como profesores deberíamos trabajar para que la obediencia no sea ciega, sino crítica y responsable, es decir, justificar porque nosotros tenemos más poder que ellos.  

Pero nada chicos, esto es todo por hoy. Contadme que pensáis vosotros sobre la moralidad del ser humano. 

Os leo.

Besitoss,

Aitana ♡


Bibliografía

National Geographic España. (s. f.). Stanley Milgram, el psicólogo que mostró al ser humano su lado más horrendo.
https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/stanley-milgram-el-psicologo-que-mostro-al-ser-humano-su-lado-mas-horrendo_19878

Psicología y Mente. (s. f.). El experimento de Milgram: crímenes por obediencia a la autoridad.
https://psicologiaymente.com/social/experimento-milgram-crimenes-obediencia-autoridad

United States Holocaust Memorial Museum. (s. f.). Juicio a Eichmann.
https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/article/eichmann-trial

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